El otro día leí esa frase en una historia de Instagram y me dejó pensando.
Cuantas veces recordamos una situación por la equivocación, el error, el sufrimiento que nos causó. Pero nunca la recordamos por la lección y el aprendizaje que nos dejó.
Creía que había entendido esto, porque recuerdo vivencias del pasado sin rencores. Pero no. Aunque sienta que es así, sigo nombrándolas por el error que tuve;
"¿Te acordás esa vez que me metieron un billete de 500 pesos falsos en el trabajo?"
En lugar de recordarlo así, podría decir
"¿Te acordás de esa vez en la que aprendí que siempre tengo que revisar los billetes antes de tomarlos?"
Fue un error, si. Pero me dejó una lección, y eso es lo importante.
Y así con todo, obvio.
No tenemos que lamentarnos eternamente por nuestros errores. Tenemos que amigarnos con ellos, todos cometemos errores. El que no hace, no se equivoca. Vos hacé, equivocate. Eso te va a hacer crecer. Gracias a esos errores, somos más sabios.