En el día de la devolución final de Actuación I, mi profesora me dijo que a la hora de actuar no terminaba de creerme yo misma la situación, y todo lo que actuaba era de una forma superficial, por arriba, haciendo como qué en lugar de hacerlo verosímil en escena (y en mi interior).
Me dijo:
-Actuando es como que estás en la playa, y cuando te estás por meter al mar, te quedas ahí, tocando el agua con los dedos, apenas te mojas, apenas te arriesgas
Y entendí perfecto, pero cuesta tanto tanto llevarlo al cuerpo. En mi cabeza lo sé, pero mi cuerpo todavía no del todo.
Ella no lo sabe, pero también me dio una lección de vida.
El mar es la vida, es amar, es arriesgarse, es jugar, es miedo a lo desconocido, es vivir.
¿Qué pasa si te mojas solo los pies?
Nada
¿Te gusta que nada te pase?
No es que no quiero que me pase algo, solo que me da miedo
¿Miedo de qué? ¿Qué pasa si te tiras al mar?
Puedo ahogarme
O podes nadar mas libre que nunca.
Lo arriesgado asusta.
Lo desconocido da pánico.
La incertidumbre inquieta.
Pero dejarse sentir, entregarse (y hablo de alma) libera.
Hola mar. Voy a nadar.
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