sábado, 20 de abril de 2019

Una cajita vieja

Tengo una cajita donde guardo recuerditos,
regalos, tickets, fotos
pulseras, anillos,
entradas, boletos
pasajes, cartas.

Tengo una cajita llena de emociones y experiencias
donde guardo primeras veces,
sueños compartidos, detallados, idealizados.
Donde guardo niñez y adolescencia.
Donde guardo aventuras y promesas.
Donde guardo un poco de inocencia.

Tengo una cajita rosa, que abría casi todos los días,
donde todas las aventuras quedaban documentadas ahí,
donde metía hasta un papelito que dice te amo entre
ecuaciones y vectores.

Tengo una cajita vieja, llena de polvo que ya casi no abro,
solo a veces, cuando quiero recordar como era tu letra
cuando no me acuerdo en que fecha vimos esa película que nos dió miedo.
Cuando quiero acordarme cuando se empezó a terminar todo.

Tengo una cajita vieja y cerrada con papel film, que ya no abro hace un año y medio
pero que no quiero tirar.
Va pasando de mueble a mueble,
a veces en el placard, a veces en la biblioteca,
a veces arriba de la heladera,
y ahora afuera, hace meses.

Pero es una caja que no quiero tirar.
debe estar llena de polvo e insectos, pero también tiene todo lo que ya les conté.
Por eso se me hace tan difícil tirarla.
Porque tengo miedo de que nadie vuelva a llenar otra cajita.
Porque nadie va a llenar otra cajita con la misma ternura e inocencia.
Porque no quiero olvidar.


Corre el año 2020. Enero.
Tengo la cajita vieja en mis manos.
llegó el día. Ya no temo olvidar, ya no quiero que nadie llene otra cajita, ya me descubrí y soy maravillosa. Ya dejo ir el pasado que está inmortalizado en esta caja de cartón.
Llegó el momento de limpiar la casa y hacerla nuestra, una casa donde estemos cómodas.
Donde yo esté cómoda.
Una casa donde una cajita vieja ya no está, ya no encaja, ya molesta.

Tenía una cajita vieja, que amé mucho, pero que ya no es parte de mí

Soltar, le dicen, no?

No hay comentarios:

Publicar un comentario