El primer príncipe que me dejó sola en la torre más alta.
El primer loco que después de rezar por mí se fue a bailar.
El primer humano que descubrí cometiendo muchos de los pecados capitales.
El primero de todos, que me rompió el corazón.
Pero también el único que sigo esperando
como un cachorrito espera a su dueño, después de un día sin estar en la casa, pero ese día nunca llega.
Y peleo conmigo misma, intento que de verdad no me duela su poca empatía y su egocentrismo, pero me duele, me lastima, me atraviesa todo el cuerpo, me deja a la deriva sin mapa.
Quiero algún día dejar de esperar y que las cosas, sean como sean, lleguen.
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