Estoy sentada en el pasto.
Los rayos del sol se meten en mi piel llenándola la calor y fuerzas revitalizantes.
Tengo los pies húmedos; recién los mojé en el río y también me mojé los brazos, el viento me los va secando.
Estoy en el medio de la nada, sintiendo todo.
Cierro los ojos para ver mi interior y percibir el mundo con los otros sentidos.
Escucho la corriente del agua, el sonido del viento que hace mover las hojas del árbol que está a mi derecha, las risas de unos pequeños, los pájaros cantando una melodía serena.
Paz-
Nada más que estar.
La vida se debe tratar de esto, de ser consiente de que estás siendo en un aquí y ahora infinito.
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