Me volví adicta a vos.
A tu cuerpo,
a tus manos.
A tus manos sobre mi cuerpo.
A tu lengua, que acaricia mis cuervas.
Me volví adicta a tu piel caliente,
a tus ojos profundos, a querer verlos todo el día
Y a querer besarte todo el día también, ¿Por qué no?
Me volví adicta a tener al menos una cuota de tus labios todas las semanas.
Me volví fan de tu música,
Me gusta, no me recuerda a nadie.
También me volví fan de las oreos y del café. Pero nunca de la chocolatada con azúcar. Eso te lo perdono sólo porque te quiero a vos.
Me volví adicta a tu aroma,
a cómo perfuma mis sábanas, mi cuerpo y mi vida.-
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